La actriz, vestida en un imponente atuendo de cuero negro, se para con confianza y autoridad. Con movimientos precisos, obliga a su esclavo a someterse a sus órdenes más humillantes, incluyendo el consumo de sus desechos. La sumisión total del esclavo se refleja en su mirada perdida y en su entrega absoluta a los deseos de su ama.